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¿En qué consiste la inversión en fondos con acciones de dividendo creciente?

La inversión en dividendos es una estrategia que cuenta con no pocos adeptos. Consiste en seleccionar aquellas empresas que distribuyan de forma periódica una parte de su beneficio entre los accionistas. También se podrían encuadrar en esta categoría aquellos ETFs o fondos de inversión que tienen empresas de este tipo en su cartera.


Dentro de esta modalidad de selección, una pequeña muestra de inversores se fijan en las empresas que ofrecen un dividendo creciente, es decir, aquellas que han aumentado su dividendo de forma sostenida en los últimos años. Esto significa, en la mayoría de casos, que el beneficio de la empresa también crece. Es decir, te pagan más porque cada año ganan más, y esto significa que su negocio es estable y está consolidado.


¿Qué son las empresas de dividendo creciente?


Las compañías que ofrecen un dividendo creciente son aquellas cuyo dividendo se incrementa año tras año. Normalmente, para que una empresa pueda encuadrarse dentro de esta categoría, es necesario que su acción haya mantenido el crecimiento en el pago del dividendo durante al menos una década.


Las empresas con dividendo creciente son también especiales porque tienen un historial de volatilidad mucho menor que su índice de referencia y, hasta hoy, un mejor desempeño, lo que históricamente protege al inversor en momentos de incertidumbre económica sin renunciar a una esperanza de rentabilidad acorde con la inversión en bolsa.


¿Cómo identificar las empresas con dividendo creciente?


Las empresas que han conseguido incrementar su dividendo en los últimos años son sencillas de identificar. La información es pública y accesible para todos los inversores interesados. De hecho, algunas tienen incluso su propia denominación: los Aristócratas del Dividendo.


Los Aristócratas del Dividendo.


En Estados Unidos, las empresas denominadas así son aquellas que han incrementado su dividendo durante los últimos 25 años y sin interrupción. Lógicamente, el número de empresas que logran sostener el pago de su dividendo en el tiempo es reducida, y no hay garantía de que puedan seguir haciéndolo en el futuro.


En Europa también hay una colección de empresas que son consideradas como aristócratas del dividendo. En concreto, en el momento de escribir este artículo, existen 39 acciones que se han ganado este título por méritos propios. A pesar de que no tienen un historial tan amplio como las aristócratas estadounidenses, ya que el periodo temporal que se toma como referencia es de diez años, su rentabilidad por dividendo es mayor, de aproximadamente el 3% frente al 2,5% del mercado estadounidense.


Diferencias entre Dividend Kings, Aristocrats y Achievers.


Dentro de las empresas que aumentan de manera sistemática sus dividendos a lo largo de los últimos años, hay diferentes categorizaciones en el mercado americano. Así, se distinguen entre Achievers, Aristocrats y Dividend Kings:


Achievers: aquellas empresas que han aumentado su dividendo de manera sistemática en los últimos 10 años.

Aristocrats: las empresas que siguieron una política de dividendo creciente por más de 25 años consecutivos.

Dividend Kings: las empresas que han aumentado su dividendo en más de 50 años consecutivos.



Los índices que reúnen los Aristócratas del Dividendo.


Existen algunos índices que contienen a las principales empresas categorizadas como aristócratas del dividendo. Por ejemplo, el índice S&P 500 Dividend Aristocrats reúne a todas las empresas que han incrementado sus dividendos todos los años en el último cuarto de siglo. Este índice ha obtenido una rentabilidad media anualizada del 14,09% en los últimos, frente al 12,83% del S&P 500.


Otro de los índices es el S&P High Yield Dividend Aristocrats, que agrupa a las empresas consideradas como aristócratas del dividendo y con una rentabilidad por dividendo más elevada. También destaca el Nasdaq US Dividend Achievers Select, índice que utiliza el ETF VIG, con compañías que han aumentado su dividendo durante al menos 10 años y que aparentemente seguirán incrementando.


En Europa existen también índices que contienen empresas que han aumentado su dividiendo de manera consistente en los últimos años. Entre ellos, destaca el S&P Europe 350 Dividend Aristocrats, que mide el desempeño de los 42 compañías que componen el S&P Europe 350 y que han sido consideradas como aristócratas del dividendo.


Otro de los índices es el S&P Euro High Yield Dividend Aristocrats, compuesto por las empresas que han aumentado también el dividendo pero que ofrecen una elevada rentabilidad por dividendo.


Diferencias entre fondos de acumulación y fondos de distribución.


Los fondos de inversión manejan diferentes estrategias para la gestión de sus dividendos. Existen fondos que reinvierten el dividendo dentro del patrimonio del fondo (los conocidos como fondos de acumulación) y otros que distribuyen el dividendo entre los partícipes (más conocido como fondos de reparto).


La decisión de elegir entre uno y otro depende de las circunstancias de cada partícipe. Los fondos de acumulación suelen ser interesantes para incrementar el patrimonio a largo plazo, ya que aprovechan de una forma más eficiente el interés compuesto. Por su parte, los fondos de distribución pueden ser más adecuados para aquellos inversores que busquen obtener rentas periódicas por su patrimonio. Eso sí, hay que tener en cuenta que en estos últimos tienen que pagar el IRPF correspondiente a las rentas del ahorro.


Por ejemplo, imaginemos dos fondos de inversión, uno de acumulación y otro de reparto. La rentabilidad anualizada de ambos ha sido del 5,5% a 15 años y, por simplificar, esta rentabilidad se ha obtenido únicamente a través de los dividendos. La diferencia está en que el fondo de acumulación reinvierte esta rentabilidad, mientras que el fondo de reparto lo entrega a los partícipes una vez deducidos los impuestos correspondientes. Imaginemos que invertimos 50.000 € en cada uno de los fondos y al cabo de 15 años retiramos nuestra inversión. ¿Cuál será la diferencia en el patrimonio final? El siguiente gráfico lo ilustra perfectamente.



En este ejemplo, el fondo de acumulación integra año tras año el dividendo creciente en el patrimonio del fondo. Por eso, su crecimiento es exponencial. El de reparto, en cambio, distribuye el dividendo entre los partícipes. El partícipe recibe año tras año la renta resultante del dividendo creciente, a la que hay que restarle los impuestos correspondientes.


La diferencia es de 28.211,32 € en favor del fondo de acumulación. Eso sí, en el caso del fondo de reparto, habremos obtenido el dividendo en efectivo, que además puede ser interesante para personas que busquen una renta periódica por su patrimonio.


¿Cómo invertir en empresas y fondos de dividendo creciente?


Hay varias opciones para invertir en compañías con dividendo creciente. La primera de ellas, y la más habitual, es invertir directamente en acciones de las empresas consideradas como aristócratas.


Existe la opción también de comprar fondos de inversión o ETFs que tengan en cartera este tipo de empresas. Los hay indexados que replican algunos de los índices que hemos mencionado más arriba, y los hay de gestión activa, donde el gestor compra estos valores en función de su política de inversión.


En Baelo, nuestro fondo, aplicamos el filtro del Dividend Growth Investing para el grueso de la renta variable, por lo que solo seleccionamos acciones que han incrementado su dividendo anual un número ininterrumpido de años. La historia y la estadística nos muestran que, en comparación con el mercado general de acciones, esta estrategia ha proporcionado una mayor rentabilidad y una menor volatilidad que el mercado general de acciones, pero recordemos que comportamientos pasados no implican comportamientos futuros.


Aurelio Jiménez, economista y divulgador de contenidos financieros.